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La familia frente al tabaco, alcohol y resto de drogas. Programa de Adolescentes y Jóvenes en situación de riesgo

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la-familia-frente-a-las-drogas.jpgLa familia frente al tabaco, el alcohol y el resto de drogas en el Programa de Adolescentes y Jóvenes en situación de riesgo
La existencia de normas familiares claras en relación con el uso de tabaco, alcohol y otras drogas es un factor de protección ante el abuso de estas sustancias durante la adolescencia. Del mismo modo, constituyen también factores de protección, la percepción de desaprobación familiar con respecto al consumo, como el hecho de que los padres sean modelos adecuados en sus actitudes y comportamientos en lo que concierne a las drogas.

Transmitiendo normas sobre temas sensibles

Los padres deben estar convencidos sobre lo que sus hijos adolescentes pueden o no pueden hacer. Muchas de estas normas tienen que ver con las actividades de la vida diaria, como la hora de vuelta a casa, ir a clase, hacer los deberes a tiempo, estudiar.
Es importante que los hijos estén bien informados sobre las normas de convivencia en casa, de la misma forma que los adultos sabemos cómo tenemos que comportarnos en diferentes situaciones (cómo tenemos que vestirnos para ir a una boda, el significado de las señales de tráfico). Si las normas no están claras, es muy difícil actuar apropiadamente. Hay temas que son muy importantes para la vida de los hijos, pero resulta difícil hablar sobre ciertos temas y establecer unas pautas. Un ejemplo de esto son las relaciones afectivas y sexuales de los adolescentes, el uso de tabaco, el consumo de bebidas alcohólicas y otras drogas.

Importancia de la existencia de normas familiares sobre el uso del tabaco, el alcohol y el resto de drogas
El consumo de drogas ilegales es un tema que preocupa a muchos padres. En cambio, a veces no tenemos suficiente conciencia sobre los riesgos que representa el abuso del alcohol o el hábito de fumar entre los adolescentes; ya que, pueden tener un impacto muy negativo sobre su salud y su bienestar durante el resto de su vida. El consumo de tabaco, alcohol y otras drogas suele iniciarse durante la adolescencia.
De hecho, no hay prácticamente ningún adulto consumidor de alguna de estas sustancias que no empezara antes de los 18 años. Por eso es conveniente retrasar al máximo la edad de inicio del uso de tabaco, alcohol y otras drogas. Además, los adolescentes que empiezan muy jóvenes a fumar tabaco y a beber alcohol tienen más probabilidades de probar y consumir otras drogas más adelante. Por lo tanto, si se evita el consumo de tabaco y alcohol mientras se es muy joven, se reduce también el riesgo de llegar a consumir otras drogas.
Hay muchos factores que pueden contribuir a que un adolescente empiece a consumir una de estas sustancias, por ejemplo:
– La curiosidad y el deseo de hacer cosas nuevas (características de la adolescencia).
– La influencia de los compañeros.
– La influencia de la publicidad.
– Diversos factores relacionados con la familia (la forma que los padres consumen tabaco, alcohol u otras drogas).

El miedo a hablar de drogas con los hijos

No es fácil estar seguros de que los hijos conocen suficientemente bien las normas familiares sobre el uso del tabaco, el alcohol u otras drogas. La mejor manera de asegurarse sería hablar abiertamente en casa. No obstante, algunos padres en el Programa de Adolescentes y Jóvenes en situación de riesgo, nos comentan sus dificultades:
– Les preocupa la impresión que puedan tener los hijos sobre ellos: « ¿No pensarán que soy un antiguo, que no estoy en la onda?, ¿o demasiado liberal y permisivo?».
– El miedo a incitar la curiosidad de los hijos sobre una problemática que quizás no se había planteado hasta el momento: « ¿No podría esta cuestión fomentar el consumo de drogas?».
– Pueden temer que los hijos les hagan preguntas que no sabrán responder: « ¿Y si advierten que no estoy suficientemente informado sobre las drogas y sus efectos?».

¿En qué circunstancias hay que hablar de drogas con los hijos?

Para hablar de drogas con los hijos hay que escoger el momento apropiado. No tendría sentido sacar el tema continuamente y sin motivo.

Puede hablarse de drogas con los hijos:

– Cuando el tema surge de manera espontánea, a raíz de un programa de tv, al comentar problemas de otras personas (amigos o familiares) relacionados con el tabaco, el alcohol u otras drogas.
– Cuando los hijos hacen preguntas o comentarios sobre el tema. Es muy importante intentar responder siempre a las preguntas que nos hagan los hijos sobre el tabaco, el alcohol u otras drogas.
– Conversaciones formales, cuando hay un motivo que lo justifica. Por ejemplo, la primera vez que el hijo sale de noche, antes de ir a una fiesta.

Contenidos y actitudes para hablar de drogas con los hijos
Al hablar sobre drogas con los hijos, los padres tienen en cuenta los siguientes puntos:
1. Adaptar la información a su edad, experiencia e información previa. Normalmente, no tendrá sentido hablar de drogas ilegales con los hijos, si están fuera de su experiencia cotidiana.
2. Aportar información objetiva y sin exageraciones. Si dramatizamos, o si sólo decimos verdades a medias, los hijos pueden pensar que queremos engañarles o que no entendemos del tema, y dejaran de confiar en los padres.
3. Escuchar la opinión de los hijos atenta y respetuosamente. Evitar los sermones.
4. Estar dispuestos a escuchar cosas que quizás no nos gusten.
5. Evitar que la conversación parezca un interrogatorio.
6. No saturar a los hijos. No hay que aprovechar la primera ocasión para tratar todos los temas. Es más conveniente ir hablando a medida que surja la ocasión.

Habitualmente a la hora de hablar con los hijos sobre drogas, a muchos padres les surgen dudas o dificultades parecidas a las que ahora comentaremos:

1. Mi hijo hace a menudo preguntas sobre drogas, ¡creo que ya debe tenerlo bastante claro!
Las preguntas de los adolescentes en relación a las drogas constituyen una magnífica oportunidad para hablar sobre el tema. A veces, esta curiosidad puede ser el reflejo de su interés por experimentar con las drogas: ¡hay que estar atento!, las preguntas y los comentarios de los hijos sobre el tabaco, el alcohol u otras drogas pueden esconder el interés por saber qué pensarían los padres si las probaran.
2. A los adolescentes les gusta hacer cosas prohibidas: si no queremos que fumen, que abusen del alcohol u otras drogas, es mejor que no tengan la sensación de prohibición.
Muchos estudios científicos han comprobado que los hijos de familias que no tienen normas contrarias al uso de drogas tienen más riesgo de consumir drogas que los hijos de familias donde estas normas prevalecen y están claras para todos los miembros. No obstante, las normas familiares sobre el consumo de drogas tienen que estar razonadas y no impuestas dogmáticamente.
3. Emborracharse, fumar o tomar drogas son cosas relativamente normales en la adolescencia; muchas personas lo han hecho y después no han tenido problemas.
Es cierto que muchas personas han tomado drogas durante una parte de su vida y después han abandonado su consumo. Sin embargo, consumir estas sustancias siempre implica un riesgo que sería preferible evitar. Por otro lado, cuanto antes se inicia un adolescente en el consumo de cualquier droga, más fácil es que llegue a abusar o depender de ella; de forma que sería conveniente al menos retrasar al máximo el primer contacto con las drogas.
4. Mucha gente consume alcohol, tabaco u otras drogas, ¿porque no debería hacerlo mi hijo?
Cada familia tiene que adoptar las normas que considere adecuadas en relación a aquello que pueden y no pueden hacer sus hijos. Además hay que tener en cuenta que el consumo de drogas puede afectar de manera más negativa a la salud y al desarrollo en el caso de los adolescentes que en el caso de las personas adultas. Y, además, supone un mayor riesgo de tener problemas en la vida adulta.
5. Yo tomo alcohol, tabaco u otras drogas, ¿Cómo puedo convencer a mi hijo de que no lo haga?
Es difícil explicar las contradicciones entre el comportamiento de los padres y lo que estos esperan de sus hijos (hay padres que han dejado de fumar para evitar dar un ejemplo negativo a sus hijos). En el caso del tabaco, los padres siempre pueden intentar explicarle al hijo el proceso y los efectos de la dependencia del tabaco como una buena razón para no empezar a fumar. Pueden comentarles cómo empezaron a fumar –porque probar, por curiosidad, sin plantearse ser fumadores – y como, casi sin darse cuenta, quedaron enganchados al tabaco, lo que les ha hecho fracasar repetidamente en sus intentos de abandono.
Además, si los padres fuman y/o beben alcohol, es muy conveniente que den muestras a los hijos de su autocontrol en estos comportamientos: no beber nunca en exceso, mantenerse abstemio, beber muy poco si tienen que conducir, no subir a un vehículo conducido por alguien que haya bebido demasiado, no insistir en que los demás beban, ofrecer también bebidas sin alcohol a los invitados, no fumar cuando se está enfermo, no fumar en lugares cerrados si hay niños o personas a los que les molesta el humo, respetar las prohibiciones de fumar.
6. Mi hijo ya sabe lo que pienso sobre las drogas; no hay más que hablar
Si los padres no hablan abiertamente con los hijos de lo que piensan en relación a las drogas y de cómo esperan que se comporten sus hijos en relación a este tema, puede pasar que los hijos no lleguen a plantearse nunca esta cuestión y cuando se les presente una oportunidad de tomar drogas, no tengan una posición lo suficientemente definida. Bajo estas circunstancias, serán más influenciables por los demás.
7. Quizá me haga preguntas sobre las drogas que no sabré contestar
Los adolescentes entienden perfectamente que los padres no lo saben todo. Si los hijos preguntan cosas que los padres no saben contestar, estos pueden decir con naturalidad, que no conocen bien la respuesta a su pregunta y ayudarles a buscar información
8. ¿Y si me pregunta si he fumado, si me he emborrachado o si he probado los porros alguna vez?
Estas preguntas suelen ser incomodas para los padres, sobre todo si la respuesta es afirmativa. Ciertamente, los padres tienen derecho a su intimidad y no es preciso que lo expliquen todo a los hijos. Sin embargo, si no tienen bastante confianza para hablar de un tema concreto con sus hijos, difícilmente pueden esperar que los hijos la tengan con ellos.
Una buena respuesta seria decir la verdad, a pesar de tener que reconocer ciertas conductas del pasado y apelar a la poca información que se disponía entonces sobre estos temas y/o a la falta de habilidades personales para decir que no, para rechazar una invitación, para afrontar la influencia de los compañeros. De esta manera, los padres mostraran a sus hijos que pueden hablar abiertamente de cualquier tema con ellos y tendrán posibilidades de poder incidir sobe su conducta.

Después de leer este articulo, los padres pueden buscar una oportunidad para hablar sobre el tabaco, el alcohol u otras drogas con sus hijos
Aconsejamos a los padres que en los próximos días busquen la situación adecuada para hablar sobre el tabaco, el alcohol u otras drogas con sus hijos y no dejen pasar el tiempo. Recomendarles que elijan una ocasión que tenga que ver con la vida saludable. Por ejemplo, si los fines de semana suelen hacer alguna actividad física con los hijos, esta podría ser una buena ocasión para hablar sobre el tabaco y sobre los beneficios de no fumar. Recordar que, además de buscar un momento apropiado, tengan en cuenta este articulo.

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Preguntas más frecuentes de los padres en el Programa de adolescentes y jóvenes en situación de riesgo

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programa-adolescentes-valencia-preguntas-frecuentesEl consumo de tabaco, alcohol y cannabis suele iniciarse en la adolescencia y está habitualmente asociado al ocio, al tiempo libre y a las relaciones sociales, centrándose en los fines de semana, períodos festivos y vacaciones. Ciertas características de esta etapa pueden facilitar el consumo habitual de estas sustancias, cuando éste consumo se convierte en abusivo puede interferir en el desarrollo saludable del adolescente.

Las primeras sustancias y las más consumidas suelen ser el tabaco, el alcohol y el cannabis. El consumo de drogas no siempre implica el mismo grado de riesgo. Existen diferentes formas de consumo: uso, abuso y dependencia. El proceso de dependencia a una o varias sustancias conllevan cierto tiempo y pasa por diferentes fases en las que la frecuencia, la cantidad y las formas de consumo varía.

La mayoría de las veces, el inicio de consumo no conduce a la dependencia. Es importante, sin embargo, estar atentos ante determinadas señales, porque si se consigue actuar cuando el adolescente se encuentra en la fase de abuso y no en la de dependencia, la intervención será más sencilla.

¿Cuáles son los principales motivos por los que un adolescente consume drogas?

Algunas de las causas más importantes son las consecuencias positivas que los adolescentes asocian al consumo de drogas, como la alegría, el placer, la euforia, el estado de ánimo positivo y la diversión.

Las drogas también pueden ser utilizadas, como una forma engañosa de superar la timidez, la vergüenza, la inseguridad y la falta de habilidades sociales, buscando la desinhibición, la integración al grupo, la potenciación de las relaciones sociales. Los adolescentes consumen para sentirse capaces de dar los primeros pasos en el inicio de una relación sentimental y para afrontar otras situaciones nuevas para las que pueden no sentirse cómodos.

El consumo de ciertas sustancias en la adolescencia se justifica por una imitación de un modelo frecuente en la población adulta. A la vez, los adolescentes se encuentran inmersos en una cultura en la que el tabaco y el alcohol están socialmente bien aceptados, suele utilizarse en un gran número de hogares, en los bares para relacionarse con los amigos, fiestas, celebraciones, para divertirse en general.

Otro hábito de consumo de este tipo de sustancias se realiza para escapar de la rutina, los problemas diarios, los malos momentos o como una manera de recompensarse a uno mismo la dura jornada laboral.

Los adolescentes utilizan el consumo de drogas como un medio de reafirmar y expresar su identidad y demostrar que han dejado atrás la niñez y que cada vez se parecen más a los adultos.

Para salir de estados de apatía o de falta de interés generalizado, el consumo de cannabis y alcohol puede ser percibido como algo estimulante y una forma de experimentar nuevas sensaciones.

¿Qué otros factores familiares, escolares y sociales influyen en el consumo de drogas?

– La facilidad para disponer y acceder a ciertas drogas.
– La aprobación social de las drogas legales, como el tabaco y el alcohol.
– La publicidad, con anuncios que asocian la bebida con valores y estímulos atractivos para los adolescentes como la amistad, el buen carácter, la música, el sexo, el riesgo o la aventura.
– Estilos de educación inadecuados en las familias, con normas ambiguas o con  exceso de protección, falta de reconocimiento o excesiva rigidez.
– Falta de comunicación o clima familiar conflictivo, que pueden acarrear  carencias o sufrimiento que los adolescentes intentan compensar mediante el consumo.
– Influencia del grupo de amigos, que aumenta las probabilidades de consumir si el adolescente está integrado en un grupo en el que se consumen drogas.
– Falta de información o información errónea sobre las consecuencias negativas asociadas al abuso de tabaco, alcohol y otras drogas.

¿Cómo puede saber si su hijo está abusando del tabaco, alcohol u otras drogas?

Ante todo, es importante tener en cuenta que la valoración y el diagnóstico sobre el consumo deben ser siempre realizados por un profesional de referencia, descartando de antemano con su médico la existencia de alguna causa  orgánica que explique los síntomas detectados. A continuación se indican algunas señales que pueden indicar el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas. Muchas de estas señales pueden ser síntomas de otros problemas o dificultades diferentes del consumo:

– Fatiga, cansancio y frecuentes quejas sobre la salud.
– Ojos enrojecidos y/o pupilas dilatadas.
– Tos constante.
– Cambios bruscos en el estado de ánimo, con frecuentes episodios de irritabilidad.
– Actitud defensiva y desafiante.
– Insomnio o somnolencia persistentes.
– Tendencia a adoptar conductas de riesgo.
– Síntomas depresivos, de desánimo, apatía o desinterés.
– Falta de comunicación.
-Tendencia a mostrarse ausente y desconcentrado.
– Problemas en el Instituto, ausencias no justificadas, bajo rendimiento académico o relaciones conflictivas con los compañeros o profesores.

¿Cómo actuar ante esta situación?

Tanto en la prevención como en el abordaje del problema es importante no considerar a los adolescentes de forma aislada del contexto social en el que se desenvuelven, actuando desde todos los ámbitos de influencia como la familia, el Instituto, las actividades que realiza y sus relaciones interpersonales.

La información es una herramienta fundamental en la prevención del consumo de drogas. Es importante hablar con los hijos sobre este tema y sobre otros muchos que pueden ir presentándose en diferentes momentos. Si el diálogo familiar no es abierto y la posibilidad de exponer dudas, y consultar diferentes temas, no se ha instaurado desde el principio en la dinámica familiar, los intentos por parte de los padres de abordar directamente el tema del consumo de drogas difícilmente tendrán éxito, quedando limitados a interrogatorios en los que el adolescente posiblemente no va a colaborar.

La actitud de los padres debe ser de apoyo, dispuestos a escuchar, intentando comprender, poniéndose en su lugar, teniendo en cuenta sus opiniones y experiencias. Si se adopta una actitud con la que se pretende  juzgarle o imponer de forma estricta e inflexible determinadas ideas o comportamientos, así como si se le critica o ridiculiza, se estará obstaculizando la comunicación con el/la adolescente.

Es importante, a la vez, facilitarle la participación en actividades que le permitan construir nuevas relaciones y que le ayuden a sentirse participe en determinados grupos y asociaciones.
Desde la infancia, los padres deben fomentar el desarrollo de habilidades sociales, para ayudarle a ganar seguridad personal y autoestima, así como capacidad para exponer y defender sus opiniones y para resistir a la presión del grupo.

En caso de evidencias de abuso de tabaco, alcohol u otras drogas, es fundamental conseguir el reconocimiento por parte del adolescente, teniendo en cuenta que al principio puede negarlo o mostrar resistencia a aceptarlo. Una vez reconocido el consumo por parte del adolescente, es importante no mostrar actitudes de derrota, impotencia o fracaso ante el problema, sino de energía y posibilidad de abordaje.

El núcleo familiar debe manejar normas y límites, estableciendo unas condiciones para la  convivencia, manteniendo posturas firmes y de rechazo al consumo de drogas, no cediendo a los intentos de manipulación por parte de los hijos que consumen y pregonan que eso es normal hoy en día, porque todos lo hacen.

Sobre todo, ante un caso de detección de abuso de tabaco, alcohol u otras drogas, se debe acudir con la mayor brevedad posible a profesionales de referencia que le ayudaran a solucionar su problema.

Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes españoles reciben un dinero de los padres por la cara

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programa-adolescentes-Valencia-los-adolescentes-padres-paga Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes españoles reciben un dinero de los padres por la cara. El principal objetivo de la paga es enseñar a los adolescentes la importancia de gestionar bien su dinero.

Hace unas semanas, apareció una noticia publicada en la prensa que nos llamó la atención en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes españoles gastan por encima de sus posibilidades. Esta noticia publicada en diferentes periódicos, consiste en un documento sobre las conclusiones de una investigación elaborada por Keepunto y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que pretende analizar la adaptación de los adolescentes en la sociedad. Este estudio se titula: “Adolescentes 2013, hacia una correcta formación y autonomía en el consumo”.

Entre las conclusiones, más significativas, señalar que el 84,8% de padres ‘financian’ de forma irresponsable el comportamiento de sus hijos adolescentes con la paga semanal.

El documento, presentado en la Facultad de Comercio y Turismo de la UCM, tiene como objetivo analizar cómo los adolescentes están asimilando las transformaciones producidas en la sociedad desde una perspectiva académica, intentando dar explicaciones útiles para conocer y comprender mejor su realidad.

Este estudio nos viene a demostrar, lo que estamos avisando a los padres desde hace tiempo en el Programa Adolescentes Valencia, los adolescentes tienen la mentalidad del “todo gratis”.

El informe apunta que los adolescentes en general piensan que son consumidores autónomos, que tienen derecho a percibir un dinero, pese a que no cuentan con una cultura del esfuerzo que les lleve a conseguir sus objetivos por méritos propios. Así, el 62,1% de los adolescentes no reciben asignación ni semanal ni mensual que les haga ser responsables de la distribución de sus gastos y de su ahorro, van pidiendo dinero a sus padres según les va haciendo falta.

Por otro lado, casi el 70% de los adolescentes no tienen asignadas tareas que les hagan merecer la paga que le ofrecen sus padres. Por tanto, la mayor parte de ellos reciben el premio independientemente de las tareas que realicen en su hogar o en su vida cotidiana. A pesar de que una ‘mala conducta’ es la única razón por la que los padres quitarían la paga a sus hijos adolescentes (51%), ante comportamientos como no estudiar, no realizar los deberes o sacar malas notas, solo un 30% se la retira realmente. En la misma línea, un 80% de los adolescentes reciben algún dinero extra a la semana, independientemente que reciban paga o no.

Según los datos disponibles en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes gastan más de lo asignado. El informe añade que los adolescentes encuestados consideran que sus padres deberían asignarles una paga que rondara los 16 euros semanales, cuando la media es de 13,5 euros. Los adolescentes también reconocen gastar, de media, 12,2 euros a la semana y ahorrar solo 1,3 euros, pese a que su gasto total esta alrededor de 38 euros semanales.

Algunos padres tienen la costumbre de dar un dinero semanal a sus hijos: la paga. Por lo general, la paga es la primera experiencia que tiene un niño de independencia financiera. Se trata de una herramienta inmejorable para educar sobre la importancia del presupuesto personal. Tened en cuenta que las actitudes y hábitos de gasto que desarrolla ahora con su primer dinerito serán difíciles de cambiar más adelante. Es muy importante establecer unas reglas básicas para que la lección aprendida sea la adecuada.

La cantidad de la paga es, por supuesto, a criterio de los padres. Algunas familias dan una cantidad semanal o mensual y otras pagan por tareas realizadas o por recibir buenas notas. Pero recordar que el objetivo de la paga debería ser enseñar a los hijos la importancia de gestionar bien su dinero, y no simplemente premiar o castigar comportamientos. No se puede pretender que sólo limpien su habitación o estudien cuando necesitan dinero, ni que extiendan la mano cada vez que se les pida colaborar en las labores domésticas. Una opción que aconsejamos es dar una cantidad base semanal (mejor que mensual), con la posibilidad de ganar algo extra por hacer ciertos trabajos adicionales. Así aprenderán a planificar teniendo unos ingresos regulares y además conocerán el valor de un trabajo bien hecho.
La paga no tiene por qué representar un gasto adicional para los padres. No se trata simplemente de repartir dinero, sino de ceder a tus hijos la responsabilidad de pagar ciertas cosas. Es decir, en vez de tener que comprarle golosinas cuando te acompañan a hacer la compra, serán ellos quien tengan que pagar con su dinero.

La cantidad de la paga, depende de la situación y las posibilidades de la familia, pero es muy importante destacar en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes no tienen ningún derecho a recibir una paga sino se la ganan, porque no aprenden que las cosas se consiguen con esfuerzo. Cuando se esfuerzan reciben un dinero que les va a permitir aprender lo siguiente:

· 1. El dinero no cae del cielo de forma abundante. Sólo se dispone de una cierta cantidad.
· 2. No se puede comprar todo lo que se quiere, hace falta priorizar y luego ahorrar para logar un objetivo.
· 3. El ahorro es necesario para los imprevistos que puedan surgir.
· 4. La diferencia que hay entre una necesidad y un capricho.

Es nuestra obligación, transmitir a los padres en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes que perciben demasiado dinero se les está fomentando actitudes y malos hábitos de gasto que podrían perjudicarles el resto de su vida. Recordar que, si se hace bien, se trata de un dinero que probablemente se gasta de todas formas.

Para estimar una cantidad adecuada, los padres pueden hacer una lista de algunos de los gastos habituales que tienen los hijos. De esta forma, se puede decidir, qué gastos se pueden responsabilizar los hijos y cuáles no. Según su edad y madurez, estos podrían ser chucherías, cómics, juguetes, DVD, helados, refrescos, entradas para ir al cine, material escolar, deportivo, ropa, el abono de trasporte y el teléfono móvil. La paga debe cubrir los gastos que se desea que pague el adolescente, más algo para que pueda ahorrar o comprar otras cosas. Se puede empezar con poco dinero, suficiente para cubrir una o dos cuestiones y luego subir la paga a medida que tenga confianza y se responsabilice de más gastos. No olvidar aumentar la cantidad cada año para compensar el incremento del coste de la vida.

Constantemente en los grupos de padres, precisamos en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes tienen que ser conscientes, del por qué se les está pagando, cuánto recibirán y qué responsabilidad tendrán con respecto al dinero recibido. Es el momento de explicarles cómo funciona un presupuesto personal. Sus ingresos son el importe de la paga más otras posibles entradas de dinero que recibe por posibles trabajos realizados y regalos. Los adolescentes deben presupuestar la cantidad que van a gastar por semana en cada concepto, y por último, calcular la cantidad que les quedará para gastar en otras cosas y para ahorrar. Luego, tienen que ponerlo en práctica mediante una libreta de gastos que les permitirá con el tiempo aprender mejor a autocontrolarse.

De este modo, mientras los padres van revisando las cuentas en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes van teniendo la suficiente libertad como para aprender de sus propios errores.

En un principio puede que necesiten un poco de ayuda para aprender a administrar su dinero. Quizá sea necesario recordarles cuánto les queda y darle consejos sobre cómo economizar para ahorrar un poco. Pero si gastan toda la paga semanal el primer día y piden más, hay que ser firmes y decirles que no. De lo contrario, la lección aprendida será que eso del presupuesto no tiene importancia, que se puede gastar lo que se quiera, que no pasa nada.
Cuanto antes aprenda a ser responsable con su dinero, más fácil será su vida. Si ven dos cosas que quieren comprar y sólo les llega el dinero para comprar una, tendrán que aprender a decidir cuál de las dos es más importante.

El objetivo de la paga es enseñar a los adolescentes a ser responsables y gestionar bien su dinero.
Tampoco conviene caer en la trampa de adelantarles dinero cada vez que quieran comprar algo y no les llega la paga. Eso fomenta un comportamiento de “comprar ahora y pagar después”, que es la raíz de los problemas de endeudamiento de muchos adultos. Si decides prestarle dinero, que conste por escrito, fija un plazo de tiempo para que pague la deuda y asegúrate de cobrarlo. Es preferible regalarles el dinero que enseñarles que no pasa nada si no pagan las deudas.

Programa de Adolescentes Valencia. La hora de llegada a casa para los adolescentes

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Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes tendrán un horario de llegada a casa adaptado a su edad y a su madurez.

En las diferentes actividades informativas que realizamos en Valencia, muchos padres dan la razón al Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes necesitan límites, por diferentes motivos. Primero, porque en la vida “real” siempre hay límites, no todo es posible, por tanto, educar a los hijos haciéndoles creer lo contrario es engañarles. De hecho, si no se les ponen límites se encuentran con que el mundo les exige muchas cosas y no siempre les da lo que quieren; entonces es cuando se frustran, se desilusionan, se rebelan y no acaban de aceptar que la vida no es tan fácil como ellos pensaban.

En segundo lugar, queda claro que, en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes se van desarrollando en la medida que aprenden a relacionarse, con sus padres, abuelos, hermanos, profesores, amigos, y en esas relaciones aprenden a compartir con los demás, a descubrir que no siempre pueden tener lo que quieren o que la gente no siempre quiere estar con ellos. Justamente en eso consiste la socialización.

A través de las normas y los límites en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes aprenden a identificar lo que es correcto y lo que no, y poco a poco, van entendiendo y asumiendo los valores en los que esa distinción se basa; en cambio, si no tienen límites, crecen sin parámetros y luego no saben distinguir entre lo “correcto” y lo “incorrecto”, con lo cual se pasan la vida “metiendo la pata” allí donde van. Cuando empiezan a saborear la independencia, probablemente presentaran muchos argumentos a sus padres solamente para obtener un poco de tiempo adicional para permanecer fuera de casa o quedarse despiertos.

La hora de llegada de los adolescentes cuando salen de casa es una de las típicas fuentes de conflicto en la familia. La negociación de los horarios es un ejemplo clásico, de toda la vida, sobre el tira y afloja que se suele dar a esta edad entre padres e hijos. Negociar la hora de llegada a casa y la hora de acostarse suscitan controversia en el hogar. Sin embargo, lo que no es negociable son las consecuencias por desobedecer la hora límite de llegada, excepto en el caso de circunstancias imprevistas. Así pues, la consecuencia está directamente relacionada con el incumplimiento, restar tiempo de las llegadas tarde en el futuro, dependiendo de la gravedad. Si tu hijo llega tarde una hora, quizá la próxima vez que salga con sus amigos tenga que llegar una hora antes de lo usual. Dos horas tarde de la hora límite significa para el adolescente un viernes o un sábado por la noche sin salir de casa. Las consecuencias a largo plazo, como castigar al adolescente durante un mes, es una cantidad de tiempo muy grande y probablemente le hará más daño que beneficio.

Los padres lamentan en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes nunca están de acuerdo con la hora de llegada a casa, ¿cómo sé la hora razonable de llagada a casa?, si los amigos de mi hijo llegan a diferentes horas, es difícil basar nuestra decisión en lo que hacen otros padres.

Teniendo en cuenta que nosotros la mayoría de la veces atendemos familias con adolescentes que presentan muchos problemas, somos conscientes que todas las familias no son iguales y puede que nuestra opinión tenga un sesgo, por tanto, no queremos quedarnos únicamente con nuestro criterio, así que, hemos consultado otras fuentes, especialmente nos ha parecido interesante la valoración al respecto de Francisco Saborido, jefe del equipo de Familia de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

Es de nuestro agrado, coincidir en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes tendrán un horario de llegada a casa adaptado a su edad y a su madurez.

La responsabilidad corresponde a los padres, de concretar un horario acorde con las actividades del adolescente y con un estilo de vida saludable; comunicárselo en el momento oportuno, no cuando esté triste o enfadado, y ser conscientes de las consecuencias y hasta dónde vamos a negociar con él. El horario se adaptará a su edad y madurez. Afirmamos en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes acostumbrados a unas normas y límites desde la infancia, basta con sugerirles una hora de llegada para asumir la responsabilidad.
Estas son algunas de las indicaciones que pueden ayudar a los padres a decidir la hora de llegada a casa de los adolescentes en sus salidas:

¿Cómo actuar si llega veinte minutos más tarde?

El adolescente debe asumir que todo tiene sus consecuencias. Hay que escuchar sus explicaciones (si las hay), pero estas no le eximen de su retraso. Los adolescentes se despistan muchas veces de la hora y otras veces intentan arañar unos minutos más con los amigos. Al día siguiente, hay que hacerle entender que todo tiene sus consecuencias. Y por tanto, en la próxima salida debe llegar antes. Si los retrasos son reiterados: no dejarle salir el fin de semana siguiente.

Si nunca respeta los horarios, llega muy tarde ¿qué hacer?

Plantear nuevos retos de superación. Esa conducta se ha ido fraguando poco a poco. Los padres deben preguntarse por qué. Algunas causas pueden ser fallos de los padres. Por ejemplo: fueron cediendo por falta de fortaleza o por comodidad. El problema no se puede resolver en un día. Hay que dialogar con el hijo con argumentos y proponerle el reto de regresar poco a poco al horario inicial, ganando media hora cada noche. Si no funciona: obligarle a levantarse al día siguiente a la hora de un día laborable para dejar libre su habitación. Si así, sólo puede dormir cuatro horas, se lo pensará mejor.

¿Se puede flexibilizar el horario en alguna ocasión?

Pueden existir excepciones, pero que no se conviertan en rutina.
Los horarios deben ser estables. Ante un acontecimiento importante, como un cumpleaños de un amigo, el horario se puede flexibilizar. Pero hay que tener mucho cuidado, porque los adolescentes siempre van a intentar convencer a los padres de que cada fin de semana hay una celebración importante. Las excepciones no se deben convertir en rutina.

¿Es conveniente llamarle al móvil para saber dónde está?

Los padres deben controlar a los hijos, pero ellos no deben sentirse controlados. Los adolescentes tienen que responsabilizarse de llamar a los padres, por tanto hay que evitar hacerles la típica llamada de teléfono preguntando dónde están y con quién, porque eso es ridículo, ya que te dirán lo que les interese. Es conveniente que los adolescentes tengan que sentir que controlan las nuevas experiencias. Si han llegado a la hora y en buenas condiciones durante un tiempo, tampoco es necesario ser pesados y darle más vueltas.
¿Tenéis que pedirle los teléfonos de los otros adolescentes y de sus padres?

Sí, los adolescentes son muy vulnerables y corren riesgos, por tanto, resulta imprescindible. No solo como medida de seguridad, sino también porque muchos intentarán dormir en casa de otro amigo, y eso hay que comprobarlo. Incluso es importante hablar con los padres de los amigos tu hijo y negociar una hora de regreso. Es normal, que los adolescentes intenten justificar que sus amigos llegan más tarde. Y es probable que sea mentira.

¿Qué debo tener en cuenta cuando salga de casa?

Con quién va, a dónde y cuánto dinero necesita. Hay que ganarse su confianza. Una manera de estar tranquilos es conociendo a sus amigos, los sitios que frecuenta el grupo, saber en qué ambientes se mueve. Eso ayudará a los padres a conocer los problemas que se pueden encontrar. Un capítulo también importante que próximamente haremos referencia es el dinero que gastan, hay que limitárselo para que aprendan a valorarlo y no se conviertan en personas consumistas.

¿A qué edad comenzamos a negociar el horario de llegada a casa?

Sobre los 14-15 años ya están preparados. A esta edad se les debe exigir que cumplan con una dinámica familiar y a cambio se les respeta las nuevas experiencias. Los pactos deben ser serios y claros, e incluso escribirlos en un documento, explicando las consecuencias de no cumplirlo. Así no hay lugar para ambigüedades, que hay que evitar a toda costa. Es preciso huir del pacto de última hora: no se negocia minutos antes de salir, ni cuando se esté discutiendo, ni cuando tenemos un conflicto pendiente de resolver.

Consideramos desde el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes tienen su momento dependiendo de su edad:

· Con 14 años: La llegada debe ser a las 21,30h. En ocasiones especiales a las 23 h.
· Con 16 años: Hora de llegada a las 22.30. En ocasiones especiales a la una de la madrugada.
· Con 18 años: Hora de llegada a las 24 h. En ocasiones especiales, a las tres o cuatro de la madrugada.

Programa de Adolescentes Valencia, la violencia de género en la adolescencia

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Programa de Adolescentes Valencia reafirma: las redes sociales «agravan y amplifican» situaciones que se pueden convertir en violencia machista entre los adolescentes

Profesores de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia han sido premiados por la publicación del primer estudio jurídico que analiza la valoración y el comportamiento que los adolescentes tienen respecto a la violencia machista durante la relación de noviazgo. Los autores de este estudio realizado en Valencia, concluyen que las redes sociales «agravan y amplifican» situaciones que pueden convertirse en violencia psicológica entre los adolescentes.

Este estudio demuestra lo que nosotros intentamos transmitir de forma constante a los padres en nuestro trabajo diario en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes para evitar estas nuevas formas de violencia de género deben concienciarse y aprender el uso adecuado de las nuevas tecnologías.

Hace algún tiempo solo se relacionaba la violencia de género con la agresión física que sufrían las mujeres cuando eran golpeadas por su parejas, en la actualidad, aumenta el marco en el que se pueden generar conductas agresivas y de acoso, que también son calificadas como violencia de género.

Nosotros percibimos permanentemente como en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes y las redes sociales se han convertido en una forma de relacionarse que forma parte de sus vidas, ignorarlo sería mirar hacia otra parte en nuestra realidad social.Su implantación alcanza una magnitud incuestionable que viene acrecentada, sobre todo, por su extensión e inclusión en los dispositivos móviles de última generación, Smartphone, que ha hecho de las redes sociales todo un referente de comunicación y socialización entre los adolescentes.

Las redes sociales son herramientas de comunicación muy potentes, que permiten ver e insertar fotografías, vídeos y enviar mensajes entre iguales. Todas estas funcionalidades son muy atractivas para los adolescentes que muchas veces no reparan en los inconvenientes de este tipo de aplicaciones. Esto supone, introducir esta realidad en el Programa de Adolescentes Valencia, los adolescentes no dejarán de usar las redes sociales, pero nosotros debemos colaborar con los padres para que hagan un uso más adecuado y seguro.

Las nuevas tecnologías han provocado que se genere una nueva violencia que golpea, sobre todo, a las chicas adolescentes menores de edad. Se basa, principalmente, en el acoso sexual por parte de desconocidos a través de Tuenti o Facebook y también en el control que llegan a ejercer las parejas de estas adolescentes en su teléfono móvil o en sus contactos en la red social. Si antes los agresores decían, no salgas con éste o con el otro, ahora se dan casos de control de mensajes en el teléfono móvil, a quién llama, con quién se relaciona en la red, cuáles son las personas que tiene agregadas como amigos en Facebook, en qué páginas se mete o cuelga fotos de sus novios o exnovios, exponiendo imágenes degradantes de la adolescente.

Teniendo en cuenta el objetivo principal de este trabajo realizado en Valencia, los adolescentes deben estar más protegidos, pero a la vez, hay que prestar más atención a estas nuevas formas de violencia que están cogiendo fuerza. Los agresores utilizan la red porque les permite el anonimato, aunque en estos momentos, todavía no hay demasiadas denuncias al respecto. En los centros educativos donde acostumbramos a trabajar en Valencia, lasadolescentes han manifestado evidencias claras de haber sido sometidas a estas prácticas de acoso, pero transcurre mucho tiempo hasta que las familias y las propias adolescentes son conscientes que están siendo sometidas a un tipo de violencia de género. Aunque no se lleguen a materializar las amenazas que sufren las adolescentes por parte de algunos anónimos, ellas sufren un daño psicológico muy grave. Aunque no se produzca el hecho, están sufriendo una situación de estrés y acoso sexual con repercusiones peligrosas para su salud.

A esto se suma otro tipo de violencia de género en nuestro país más establecido, que con frecuencia vemos en nuestra consulta y padecen algunos hogares en Valencia, los adolescentes, soportan una violencia indirecta, cuando presencian situaciones de agresividad hacia sus madres, lo que provoca que estos adolescentes no tengan un desarrollo evolutivo normalizado y tengan numerosos problemas, de estrés, depresión e incluso, en el futuro, puedan reproducir la conducta violenta que han visto en su propia casa.

· http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2014/03/04/relacionan-violencia-machista-adolescentes-redes/1086544.html

Los adolescentes, la privacidad y las redes sociales

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los-adolescentes-la-privacidadLos adolescentes, la privacidad y la redes sociales, un asunto que preocupa a muchos padres.

Hace algún tiempo generó una fuerte controversia cuando se anunció que Facebook permitiría que los menores de edad hicieran públicos sus mensajes de estado o status updates. Los padres, mostrando su preocupación, dieron la voz de alarma, reprochando la medida como una mera estrategia comercial, que tiene como objetivo, captar la atención de los adolescentes, la población más vulnerable. Los padres han acusado a la red social de irresponsable. Facebook argumentó, que se tomaba muy en serio la seguridad de los adolescentes, la privacidad ya venía predeterminada en la configuración inicial y que los adolescentes de hoy en día conocen demasiado bien las nuevas tecnologías. Esta cuestión no convence a los padres, porque piensan que en el fondo de este debate se ignoran las preguntas de fondo: ¿cómo usan los adolescentes las nuevas tecnologías?, ¿cuál es su cultura digital? y ¿qué sitios visitan?

¿Para los adolescentes, la privacidad es importante? ¿Son conscientes de sus riesgos?.

Los adolescentes entre los 12 y 17 años son por excelencia digitales. Nacieron en un mundo con internet y han crecido de la mano de las redes sociales. Instagram, Facebook, Twitter, mensajes de texto, BBM, Vine y Snapchat son, han sido y serán sus dominios más preciados. La mayoría de adolescentes suelen publicar de forma constante información personal en las redes sociales, ya sean fotos de amigos, su nombre, apellidos, la escuela o Instituto que van. A sus padres les preocupa que esta actitud pueda afectar su futuro personal y profesional (muchas fotos de fiestas, juergas, diversión) o que atraigan visitantes indeseados. Más de la mitad de los adolescentes creen que la configuración de la privacidad en Facebook es sencilla. ¿Cuántos padres piensan lo mismo?, en el fondo la forma con la que los padres y los adolescentes interpretan el concepto de privacidad es diferente. Los primeros piensan en un mundo virtual en el que la tecnología es una invitada más, que podría causar problemas, si no se usa adecuadamente y los segundos piensan que las nuevas tecnologías forman parte de su vida, no lo ven como una amenaza.

De hecho, estas generaciones de adolescentes digitales están adoptando programas como Snapchat, Instagram, Whatsapp o Vine porque pueden controlar mejor el contenido que comparten y la audiencia que los ve.
El uso de Twitter entre los adolescentes ha crecido el 50% en un año, mientras que el de Facebook se ha estancado. Hace tres años la edad promedio de los usuarios en Facebook era de 36 años, hoy en día es 40 años. En Twitter era de 39 años y en estos momentos de 37 años, es decir, progresivamente uno envejece y el otro rejuvenece, uno es privado y el otro es público. Quizá por este motivo Facebook haya decidido levantar ciertas restricciones, como dijo, el británico Tim Berners-Lee, inventor y científico de la computación, “espero que utilicemos las redes sociales para cruzar barreras y conectar culturas”. Con esta excusa y en medio de una guerra de cifras económicas sin precedentes, una cosa permanece cierta: los adolescentes usan las redes sociales como parte de su vida diaria, les han vendido una forma de comunicarse donde se sienten cómodos y lo ven como un medio protegido, gratuito y garantizado. Eso quizá tenga un lado negativo que tiene que ver con la privacidad.

A muchos adolescentes la era virtual les despierta curiosidad por descubrir cómo funcionan estas redes sociales o cómo se puede innovar en ellas. Para los adolescentes las nuevas tecnologías son sinónimo de normalidad, es algo natural, que forma parte de sus vidas, nacieron con ellas. Por lo tanto, el reto más importante de los padres en estos momentos consiste en asegurarse que esa curiosidad por las redes sociales no desvanezca, pero también, comprobar que la adolescencia digital actual, por la cuenta que les trae, está cuidando su vida privada.

El gran reto de un programa de adolescentes, Internet padres e hijos.

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programa-de-adolescentes-internetAbordar en un programa de adolescentes, Internet y la forma de relacionarse padres e hijos con las nuevas tecnologías, es todo un reto.

El nivel de familiaridad con la redes sociales varía de unos adultos a otros. Así pues, no sólo tenemos que enfrentarnos al desnivel de conocimientos entre generaciones. Además, en cada caso, cada adulto necesita de ayuda personalizada y concreta para poder afrontar la situación.

Son indiscutibles las numerosas posibilidades y ventajas que ofrece el uso de Internet en todos los ámbitos. Sin embargo, no se deben ignorar los peligros y riesgos que puede conllevar el hacer un mal uso del mismo, sobretodo en sectores de la población especialmente influenciables o vulnerables como pueden ser los niños, los adolescentes o las personas con determinados problemas psicológicos.

El uso de Internet por parte de los adolescentes suele centrarse en  establecer contactos y vinculaciones con grupos de iguales, superando la distancia física. Este medio les permite poder expresarse y hablar de determinados temas que podrían resultarles difíciles de tratar en relaciones directas, a la vez, puede convertirse en una forma de intentar superar ciertos estados de aburrimiento o monotonía, al permitirles encontrar mucha información sobre temas que les resultan estimulantes.

En general, el uso que hace un adolescente de Internet puede ser problemático cuando el número de horas de conexión afecta al correcto desarrollo de su vida cotidiana, causándole, por ejemplo, estados de somnolencia, alteraciones en su estado de ánimo o una reducción significativa de las horas que dedica al estudio o a otras obligaciones. Además, una escasa atención por parte de los padres puede dejarles vía libre para acceder, sin ningún control ni vigilancia, a determinadas páginas inadecuadas para su nivel de madurez. Si disponen de ordenador en casa y éste no tiene activados los filtros que limiten el acceso a determinadas páginas de información, pueden encontrarse, accidental o intencionadamente, contenidos, servicios y personas no siempre fiables ni aptas para su edad.

Los principales riesgos asociados a un mal uso de Internet son:

· El acceso a contenidos no contrastados, poco fiables o falsos.
Una sobre estimulación, dispersión de la atención o dedicación de excesivo tiempo para buscar una determinada información.
La facilidad de acceso a páginas con información peligrosa o nociva, por ejemplo, a imágenes de contenido sexual, pornográfico o violento o a textos y relatos que pueden incitar al consumo de drogas o medicación, así como al seguimiento de ideologías de tipo racista, sexista o, incluso, a la afiliación a determinadas sectas.

· La recepción por correo electrónico de determinados mensajes de propaganda no deseada, el contenido de la cual puede proponer negocios ilegales o contener virus. La participación en chats, foros o determinadas redes sociales puede facilitar contactos indeseados con personas que pueden utilizar identidades falsas, buscando, por ejemplo, víctimas para actos sexuales, violentos o delictivos. Asimismo, la recepción de mensajes personales cuyo contenido puede resultar ofensivo puede también propiciar la posibilidad de entrar en discusiones, recibir amenazas o, incluso, encontrarse involucrado en situaciones de abuso o acoso a través de la red. Hay que tener en cuenta que el anonimato que proporciona Internet puede facilitar el atrevimiento de determinados comentarios o actitudes que difícilmente se expresarían en las relaciones directas con otras personas.

· La pérdida de intimidad que conlleva la cumplimentación de formularios de acceso a algunas páginas, facilitándose información personal a individuos o empresas desconocidas. Los adolescentes pueden verse influenciados por una publicidad engañosa o abusiva, que les incite a realizar compras por Internet sin la autorización de sus padres. Los datos personales y los códigos secretos de las tarjetas de crédito que se facilitan en las compras pueden convertirles en víctimas de estafas o robos en páginas Web poco fiables o controladas por terceros.
El desarrollo de trastornos psicológicos como la adicción a Internet que pueden surgir cuando confluyen determinados factores, como problemas en la autoestima, la sociabilidad o dificultades familiares, unidos a la vulnerabilidad típica de esta edad y a la cantidad de estímulos atractivos y sensaciones placenteras que puede proporcionar Internet.

· Un  adolescente puede haber desarrollado una adicción a Internet cuando de manera habitual es incapaz de controlar el tiempo que permanece conectado, relega sus principales obligaciones, evita o abandona otras actividades importantes, pierde contactos sociales, reduce las horas de sueño, descuida hábitos de alimentación, salud, higiene personal y actividad física y tiende a mostrarse irritable. Existen diferentes modalidades específicas de adicción a Internet, como la necesidad de buscar información constantemente, la de la búsqueda de determinadas sensaciones, la de frecuentar entornos sociales, anhelando conocer gente nueva con personalidades ficticias, la adicción al juego o a la compra compulsiva, entre otras.

 ¿Cómo actuar?

Los padres deben estar atentos al uso que sus hijos hacen de Internet, controlando el tiempo que éstos pasan conectados, la frecuencia con la que lo hacen, los motivos por los que dicen que se conectan, la reacción que tienen cuando se les interrumpe y la actitud que muestran mientras están navegando por la red.

Es importante enseñarles progresivamente a seleccionar contenidos y  fuentes de información fiables, desarrollando la capacidad de ser críticos con las mismas. Este proceso educativo debe pasar por alertarles del peligro que conlleva facilitar datos personales en la red, entablar relación con personas desconocidas o el intercambio de archivos y mensajes en un entorno no seguro.
Al mismo tiempo, se les debe ayudar a evitar la dispersión, concretando los términos según la información buscada y delimitando a la vez el tiempo destinado a la conexión a Internet en función del objetivo que se persiga: trabajos escolares, juegos, contactos con amigos, etc. Un buen recurso es también la instalación de programas de protección en los ordenadores que limiten el acceso a determinadas páginas Web.

Si se detectan señales de un mal uso de Internet por parte de niños o adolescentes o se sospecha de una posible adicción a la red, siempre es aconsejable buscar la ayuda de profesionales especializados en Programas de Adolescentes, Internet ha llegado para formar parte de nuestras vidas.